Nos espera un día durillo, con varias paradas de la costa de Vizcaya. La primera, Bakio. Hace años estuve con mis padres y como hacía frío y mal tiempo, no se veía un alma en la playa. Pero ahora es todo lo contrario. Bakio tiene una de las playas más largas de la costa y estaba llena de gente y tablas de surf. Antes de bañarnos nos dirigimos a la parte izquierda de la playa mirando al mar:
Seguimos nuestra ruta un poco más (nada, muy cerquita), hasta San Juan de Gaztelugatxe, una ermita del siglo X dedicada a San Juan .
En la oficina de turismo de Bakio nos recomendaron dejar el coche en el parking del restaurante Eneperi, ya que la carretera está en obras. Eso significa que hay que bajar por un camino de tierra y piedras un buen trozo, hasta llegar a la "base" de dónde empieza la subida a la ermita. Recomendación: usar unos zapatos adecuados. Nada de sandalias o chancletas...
Aquí os dejo con una foto antes de subir a San Juan de Gaztelugatxe:
Se ve que hay 231 escalones, pero nosotros no los contamos, la verdad. Ya tuvimos suficiente con llegar arriba y pasar un calor tremendo.
Cuando llegas arriba tienes unas vistas estupendas y puedes tocar la campana tirando de una cuerda. Si tienes hambre o sed y no te has traído nada, también puedes comprarlo arriba (un poco más caro, claro).
Vale la pena descansar un poco, porque sólo de pensar lo que hay que caminar de vuelta... ufff... si antes el camino de tierra y piedras era de bajada, ahora será de subida!!!
No sé cómo llegué al coche, pero llegué... destrozadísima...
Total, que se nos hace la hora de comer y decidimos hacer la parada técnica en Bermeo, el siguiente pueblo, famoso por su puerto.
La carretera está en obras y es un poco rollo el tema de que al haber trozos de un solo carril, tienes que esperarte en tu semáforo hasta que los del sentido contrario pasen y todo eso. Se nos hace un poco pesado, pero llegamos.
Paseamos por el casco antiguo para ver si encontrábamos un lugar donde comer algo y llegamos a la plaza de Arana Goiri'tar Sabin, donde empezamos a subir por una calle y encontramos un bar del Athletic. Nos hace gracia y nos paramos. Pedimos un par de pintxos de tortilla y unas coca-colas y nos preguntan si nos ponen un poco de pan y tal. Sí, sí, pan... nos preparan un bocadillo de tortilla riquísima y repetimos. En total, todo, 7,50€. Increíble!!! y lo rico que estaba...
Os dejo con una foto del puerto de Bermeo:
Estuvimos paseando para bajar un poco la comida y proseguimos con la ruta.
Nos habían hablado muy bien de Mundaka, pero con el buen tiempo que hacía no hubo manera de encontrar un lugar donde aparcar el coche, así que, de mala gana, tuvimos que irnos y buscar otro sitio. Pero no hay mal que por bien no venga y acabamos en la playa San Antonio de Abiña, en la población de Sukarrieta. Puedes aparcar en un parking de tierra debajo de los arbolitos de forma gratuita (hay unas 100 plazas) y caminando un trozo ya estás en una playa curiosísima. Desde la playa ves el otro lado de la Ría de Mundaka y nadando, llegas.
También está muy bien porque tienes la posibilidad de echarte en la arena o en el césped.
Se nos hizo ya tarde y nos esperaba una hora y media de viaje hasta Alkiza, donde se encontraba la segunda casa rural, esta vez en la provincia de Guipuzkoa, así que nos quitamos la arena, enchufamos en GPS y seguimos. No pudimos ni parar en Gernika.
Para llegar a Alkiza hay que llegar casi a San Sebastián y coger la N-I dirección Vitoria, después salir por Irura, Anoeta y seguir por la montaña hasta Alkiza.
La Casa, Lete, es un caserío situado a 50m si llega de la iglesia del pueblo y es estupenda.
Como no sirven cenas y el restaurante del pueblo cierra los lunes, martes y miércoles por la noche, vamos a cenar al pueblo de al lado, Asteasu, y cuando entramos en el restaurante nos empiezan a hablar en Euskera. Qué risa mi cara, no sabía qué contestar, jeje. Fue divertido y la pareja que llevan el local son muy major, la verdad. Cenamos muy bien y ya a dormir que ha sido un día muy ajetreado.


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